Durante 2025, el mercado laboral chileno atravesó un proceso de ajuste en un contexto de crecimiento económico acotado, persistencia de la incertidumbre y transformaciones en las condiciones de contratación. En términos agregados, la tasa de desocupación mostró una trayectoria descendente, ubicándose en torno al 8,4–8,5% en los trimestres móviles de la segunda mitad del año.
Sin embargo, esta mejora coexistió con un crecimiento de la fuerza de trabajo que superó levemente la creación de empleo, lo que moderó el impacto del descenso del desempleo. Además, la informalidad laboral se mantuvo en niveles elevados, especialmente entre trabajadores de menor nivel educativo, configurando un balance laboral mixto.
Empleo formal, informalidad y brechas estructurales
El principal dinamismo del empleo provino del empleo asalariado formal privado, con aumentos relevantes en sectores como servicios administrativos, salud y transporte. En contraste, la informalidad laboral continuó siendo un rasgo estructural del mercado de trabajo, con una tasa cercana al 26,2% al cierre de 2025, lo que representa a más de 2,4 millones de personas fuera del sistema de seguridad social.
Este desempeño se dio en un contexto de recuperación económica asimétrica, donde mejoras en variables financieras coexistieron con una recuperación más lenta del empleo. A ello se sumaron tensiones persistentes asociadas a la escasez de talento y a los desajustes entre oferta y demanda de competencias.
Cambios regulatorios relevantes durante 2025
El año estuvo marcado por la consolidación de reformas laborales ya aprobadas. Destacó la generalización de la jornada de 44 horas semanales y la preparación para la reducción a 42 horas en 2026, junto con la plena aplicación de la Ley Karin. Asimismo, se reforzaron las exigencias en inclusión laboral, la fiscalización normativa y la digitalización de los sistemas de control laboral.