El estudio analiza la evolución de la seguridad en la región entre 2014 y 2025 y evidencia un aumento sostenido de homicidios, secuestros y porte de armas.
El informe Radiografía de la seguridad en Chile 2025: desafíos en el contexto del nuevo gobierno. Región del Biobío, elaborado por el Observatorio del Crimen Organizado y Terrorismo de la Universidad Andrés Bello, identifica una evolución preocupante de los delitos más vinculados al crimen organizado en la región durante la última década.
Basado en información oficial del CEAD, Carabineros de Chile y el INE, el estudio muestra que los homicidios aumentaron de 39 casos en 2014 a 90 en 2025, mientras que los secuestros crecieron de 19 a 30 casos en el mismo período. Asimismo, las extorsiones mantienen una tendencia estructural al alza y el porte de armas o explosivos registró un incremento acumulado cercano al 77,2%.
El informe señala que la Región del Biobío tiene una importancia estratégica por su actividad económica, infraestructura portuaria y conectividad, factores que también la convierten en un territorio prioritario para la prevención y persecución del delito.
La investigación también advierte una mayor presencia de organizaciones criminales transnacionales y la adaptación de bandas nacionales a estas dinámicas, fenómeno que denomina “chilenización” del delito. Este proceso se caracteriza por mayores niveles de violencia, diversificación de actividades ilícitas y una creciente disputa por el control territorial.
Asimismo, los resultados muestran que la criminalidad regional no evoluciona de manera homogénea. Mientras los delitos más asociados al crimen organizado presentan indicadores persistentes o al alza, algunos delitos contra la propiedad registran una evolución favorable. Entre ellos destacan la disminución sostenida del robo por sorpresa durante la última década y la reducción de los robos de vehículos motorizados observada en los últimos dos años.
Si bien algunos delitos patrimoniales muestran una evolución favorable, como el robo por sorpresa y el robo de vehículos motorizados, el estudio concluye que persisten desafíos relevantes para enfrentar una criminalidad más compleja, violenta y organizada. Entre ellos, fortalecer la capacidad institucional, el control de armas, la inteligencia y la coordinación entre organismos de seguridad y justicia para el período 2026-2030.