El acceso a la vivienda en Chile se percibe como un desafío creciente. Un sondeo del Instituto UNAB de Políticas Públicas (IPP) muestra que solo un 11% de las personas declara tener resuelta su situación habitacional o contar con posibilidades reales de mejora, mientras que el 89% enfrenta distintos niveles de restricción.
Dentro de este grupo, un 34% señala no poder acceder a una vivienda adecuada, un 25% indica que arrienda sin opción de mejorar, y un 30% afirma que, aun siendo propietario, no puede avanzar hacia mejores condiciones. Estos resultados reflejan una brecha persistente entre las expectativas habitacionales y las condiciones efectivas de acceso.
El estudio identifica factores económicos y financieros como los principales obstáculos. Un 38,8% de las personas apunta al alto precio de viviendas y arriendos como la principal dificultad, seguido por un 22% que menciona problemas para acceder a crédito hipotecario. Además, un 14% señala que sus ingresos no alcanzan para ahorrar el pie o sostener un arriendo.
Pese a ello, la vivienda en propiedad se mantiene como una aspiración predominante. La mayoría no considera que arrendar sea más conveniente, lo que sugiere que las limitaciones responden principalmente a restricciones económicas más que a cambios culturales.
En este contexto, las medidas más valoradas por la ciudadanía apuntan a subsidios, mejores condiciones de financiamiento y mayor oferta de viviendas a precios accesibles.
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